El dentista disipa todos mis nervios

Un dentista que sabe lo que se hace

Estaba de lo más nerviosa en mi visita al dentista, ya que a nadie suele gustarle ir y mucho menos, que le digan que tiene algún problema bucal. Pero el doctor, cuando vio mi boca abierta, solo pudo imaginarse a su polla dentro mientras yo la chupaba, así que se empalmó de lo lindo. Aprovechó la situación para quitarme los nervios con un polvazo y, aunque yo era virgen, decidí seguirle el juego y al final, me solté de lo lindo en su consulta y se me pasaron todas mis preocupaciones volando.