Colegiala empollona me seduce con sus gafas

Colegiala empollona

Ya no puedo aguantarme más. Es ir a clase, verla con ese vestidito de colegiala y sus gafas de empollona, y ponerme a cien. Así que, cuando nos quedamos a solas en mitad del aula, me lanzé a seducirla. Al principio no estaba por la labor y de hecho, me advirtió de que aun era virgen. Pero el calentón era muy grande entre ámbos y al final, no dudó en pedirme que la desvirgase duramente sobre la mesa del profesor.