Etiqueta: negras tetonas

Desflorada por un pollón bien grande


Quizás alguno piense que soy muy exigente a la hora de elegir a los chicos y por eso, hasta ahora no me he decidido a “entregarle mi flor” a ninguno de ellos. Pero es simplemente porque no tiene entre las piernas lo que busco y solo quiero desvirgarme por un buen pollón. Cuando al fin lo encuentro, preparo mi coño para lo que se me viene encima y termino gozando como una perra en celo, cuando me perfora el chochito hasta el fondo.

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Desvirgada interracial para la mulata

Se estrena con una desvirgada interracial

Ella sabe muy bien que los chicos mulatos andan muy bien dotados y por eso, no quiere probar el sexo con sus rabos. Es más, parece que los blanquitos empiezan a atraerle mucho y hoy, queda con uno de ellos para comer. Tras la cita, la invita a su casa y una vez allí, decide probar una desvirgada interracial, donde disfruta al fin de una buena follada con una polla que le da muchísimo placer.

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Taladró mi coño virgen con su pollón

Un pollón para mi coño virgen

Sabía que mi chico estaba muy dotado de cintura para abajo y por eso, había atrasado el día de mi desvirgada. Pero al fin, llegó el día en el que decidí estrenar mi coño virgen y me sentí preparada para ese pedazo de rabo que tiene. Me lo metió hasta el fondo y, aunque por momentos fue molesto, al final fue muy placentera la follada que recibí.

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Le hago de todo a la colegiala negra

Colegiala negra se deja follar

Por mi barrio, no suelen pasar chicas dulces e inocentes, así que cuando vi a esta preciosa colegiala negra, no dudé en acercarme. Le pregunté que hacía por aquí y que no era seguro, así que aceptó venirse a mi casa. Pero lo cierto es que era un plan para acabar seduciéndola y poder probar su chochito, el cual no había visto ni probado polla nunca antes… hasta hoy.

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Desvirgada en el garaje de mi vecino

Desvirgada en el garaje

Sentí curiosidad por conocer a mi nuevo vecino. El hombre llegó a su casa en una moto increíble y, por lo que se ve, es un tipo que maneja pasta. Un día, decidí hacerle una visita y me enseñó la moto en su garaje. Estabamos a solas y yo sentí una gran atracción, porque nunca había estado con un hombre y mucho menos con un blanquito. Al poco rato, nos dejamos llevar y empecé a chupársela, acabando desvirgada finalmente en el mismo suelo.

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