El heladero me folló en su caravana

Desvirgada por el heladero

Tras los entrenamientos de animadora, acudí a refrescarme, por lo que le pedí al heladero un buen refrigerio. El hombre se quedó prendado por mi faldita y mi pinta de chica inocente, invitándome a pasar a su caravana para que escogiese el helado que yo quisiera. Pero una vez dentro, no paró de insinuarse y yo, que aun estaba por probar el sexo, sentí curiosidad por probarlo allí mismo. Así que, a cambio del helado, le entregué mi virginidad en un polvazo caliente dentro de su negocio andante.