No pude negarme a la colegiala

La colegiala quería mi rabo

Pasaba la tarde leyendo tranquilo en el salón cuando, de repente, la amiga colegiala de mi hermana apareció por allí con una sonrisa y contoneándose. Se sentó a mi lado y no paró de flirtear conmigo, hasta que acabé por complacer sus deseos, que no eran otros que los de desvirgarse con mi rabo en el sofá.

          

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