No podía creerme que la mulata fuese virgen


Un día conocí a una preciosa y joven mulata, con un cuerpazo terso y suave, con la que empecé a salir. Me daba un morbo brutal y cuando quise follármela, me confesó que era virgen. Entonces me propuse ser cuidadoso, pero una vez desnudos y en plena faena, la chica me folló como una bestia y sin duda, parecía que llevase toda la vida practicando sexo.